Esperando en Alegría

by The Rev. Edith Rasell
Minister for Economic Justice, United Church of Christ

Leer Isaiah 12:2-6

Cuando los tiempos son difíciles - cuando los cheques de sueldo son inadecuados, los jefes roban nuestro sueldo, las horas de trabajo son muy pocas e irregulares, y los empleos son escasos - podemos sentir que Dios está enojado con nosotros. El profeta Isaías reconoció este sentimiento. Pero Isaías sabía que Dios, siempre, sólo busca lo que es mejor para nosotros. La voluntad de Dios para cada uno de nosotros es prosperar, ser bendecidos con todo lo que necesitamos para convertirnos en la persona que Dios nos creó ser. Y Isaías - escuchando al Dios que habla - sabe que el tiempo viene cuando la justicia y la paz de Dios reinarán. "Confiaré, y no temeré, porque Jehová Dios es mi fortaleza y mi poder" (12: 2b). Esperamos, y confiamos en que llegará un día mejor.

Pero por ahora, esperamos. Estos no son buenos momentos para el movimiento de justicia obrera. Fuerzas poderosas se alinean contra los trabajadores y las organizaciones e instituciones que hemos creado. Los sindicatos han sido atacados y la membrecía ha caído. Los empleadores toman represalias ilegales contra los trabajadores que buscan formar un sindicato. Las legislaturas estatales promulgan leyes que restringen los derechos de los trabajadores. Estos factores y otros han causado que la desigualdad se dispare. Los ricos se hacen más ricos, los pobres se hacen más pobres, y los que están en el medio luchan por permanecer allí. Hay menos instituciones y organizaciones luchando por el bien común. Muchas de nuestras familias y comunidades han sido debilitadas por estas fuerzas económicas destructivas. Pero una cosa sabemos con seguridad: esta no es la visión de Dios para el pueblo de Dios o el mundo de Dios.

Y Dios no nos ha olvidado. Como Isaías dijo, el día seguramente vendrá cuando la justicia de Dios prevalecerá en la tierra (Isaías 9: 7b). "Diréis en aquel día: Yo te daré gracias, oh Jehová" (Is 12, 4a). Así que esperamos con el conocimiento seguro de que Dios no nos defraudará.

El advenimiento es la estación de espera, ya sea para el nacimiento de un niño o la llegada de Santa Claus. Nos enseña a ser pacientes, a confiar en la esperanza, a confiar en la fidelidad de Dios. Aunque los días se hacen más cortos, más fríos y más duros, una nueva luz está a punto de estallar. ¿Puedes verlo, justo en el horizonte?